En este blog dedicado a los animales de la clínica veterinaria de Coslada, queremos acometer una serie de preguntas que todos nos hacemos sobre los derechos de los animales, razones por las cuales debemos respetarles y deberles un respeto, además hay ya leyes que los protege, pero todavía queda mucho por hacer, no es lo mismo un animal domestico que uno libre, un ejemplo claro son los toros de lidia, a los cuales no se les da ningún respeta, se les maltrata y se les da muerte en publico, a pelo, sin ningún sedante que le ayude a esa trágica agonía. Todo desde nuestra Clínica Veterinaria en Coslada

Derechos de los animales, razones por las cuales no se cumplen

  • ¿No reconoce ya la ley ciertos derechos de los animales?
  • ¿Defender los derechos de los animales implica ser “un amante de los animales”?
  • ¿Por qué deberíamos preocuparnos por los animales cuando hay tantos humanos que sufren en el mundo? ¿No deberíamos ocuparnos de ellos primero?
  • ¿No creéis que lo que se debería hacer es matar a los animales de manera indolora?
  • ¿No se ha utilizado desde siempre a los animales? ¿No es algo ya tradicional?
  • Creo que la comparación que hacéis entre humanos y animales es insultante. ¿De veras creéis que deberíamos tener en cuenta igual a los animales que a la gente?
  • ¿No sería mejor centrarnos en terminar con prácticas como las corridas de toros (sobre las que la gente está más concienciada) que con el consumo de productos animales?
  • ¿Creéis que todo ser vivo ha de tener derechos? Si es así, también los microorganismos, las plantas o los hongos habrán de tenerlos.
  • ¿Qué es lo que diferencia al movimiento por los derechos de los animales del movimiento por el bienestar animal?
  • ¿Qué es el especismo?
  • Al criar animales para la alimentación les hacemos un favor, pues de otra forma no existirían.
  • Animales como los crustáceos o los moluscos, ¿tienen sistema nervioso?
  • Al decir que las capacidades intelectuales de los niños pequeños o de alguna gente con discapacidades mentales coinciden con las que poseen los animales estáis degradando a estos seres
  • humanos.
  • ¿Si hay animales que se comen a otros animales, por qué no habríamos de hacerlo nosotros?
  • En este mundo se utiliza a los animales de forma masiva y general, así son las cosas y es imposible cambiarlas.
  • De acuerdo, quien discrimina a los animales incurre en una actitud especista; pero entonces, ¿no es también especista quien establece una discriminación entre animales no humanos de diferentes especies?
  • Si todos nos hiciéramos vegetarianos, ¿no sería necesario cultivar muchas más tierras, de manera que no habría ni sitio ni comida no sólo para nosotros, sino tampoco para los animales no humanos?
  • Bueno, tal vez es cierto que no deberíamos agredir a los animales. Sin embargo, toda la vida he comido y utilizado productos animales. Pensar en dejarlo se me hace muy duro…

derecho animal

¿No reconoce ya la ley ciertos derechos a los animales?

El sistema legal vigente establece una clara distinción entre “sujetos de derecho” y “bienes” (o, lo que es lo mismo, cosas). Los animales no humanos hoy en día son considerados bienes, es decir, propiedades. Por ley, una cosa nunca puede poseer derechos. De esta forma, lo que hay actualmente son algunas regulaciones sobre el modo en que los propietarios de los animales pueden disfrutar del uso de su propiedad. Por ejemplo, legalmente se establece que un animal que es mantenido preso y posteriormente llevado al matadero debe ser aturdido antes de morir (lo cual no evitará que su vida se vea prematuramente sesgada, algo que frustra el interés por vivir que tiene tal individuo). Esto, por supuesto, no significa que los animales posean derechos.
En el pasado existían ciertas limitaciones sobre el modo en que los esclavos humanos podían ser utilizados y hoy existen ciertas leyes que limitan el modo en que, por ejemplo, el dueño de una parcela de tierra puede explotarla. Sin embargo, ni los esclavos ni los terrenos han tenido nunca derechos. Un sujeto con derechos no puede ser considerado una propiedad ni ser utilizado como tal. Los derechos animales en España, hasta que no cambien ciertas leyes seguirán siendo considerados como objetos.

¿Defender los derechos de los animales implica ser “un amante de los animales”?

No. No es necesario sentir una simpatía especial por alguien para reconocer que debe ser respetado como un individuo con intereses propios. La justicia no es una cuestión de simpatía. Debe basarse, por el contrario, en la consideración imparcial de nuestros intereses . De otro modo los jueces condenarían o absolverían a los acusados según lo simpáticos que le resultasen (algo que normalmente consideramos injusto).
Por otra parte, no se le puede exigir a nadie que ame a alguien, sea éste su vecino, una señora que no conoce, una ardilla o una rana. A nadie se le puede pedir que sea un “amante de los animales”, ni existe tampoco motivo alguno para hacerlo, pues las simpatías de cada cual son cuestiones personales. Sin embargo, sí se nos puede exigir que tengamos en cuenta los intereses de los demás a la hora de actuar.

¿Por qué deberíamos preocuparnos por los animales cuando hay tantos humanos que sufren en el mundo? ¿No deberíamos ocuparnos de ellos primero?

Una pregunta como ésta presupone que los intereses de los seres humanos son más importantes que los de otros animales, algo que no hay razón para pensar. Los animales no sufren o disfrutan menos que los humanos, así que no deberíamos ignorar o infravalorar sus intereses. ¿Acaso diríamos que no hay que preocuparse por el sufrimiento de las mujeres mientras haya hombres que sufran? ¿O que la angustia de aquéllos con otro color de piel es insignificante porque muchos de quienes comparten el nuestro se encuentran en una mala situación? Un mal no justifica otro, y la desgracia de muchos humanos no implica que podamos excusar o darle menos importancia a la explotación de los animales.
Y no olvidemos que, además, el número de animales sacrificados para la industria alimentaria en una semana supera con creces el de la población humana total.

¿No creéis que lo que se debería hacer es matar a los animales de manera indolora?

Imaginémonos que se nos propone ponernos en su lugar, ¿consideraríamos aceptable que nos mataran a condición de que lo hiciesen de forma indolora? Seguramente no.
Si un ser tiene la capacidad de disfrutar, la muerte acaba de raíz con tal posibilidad. Por este motivo, todo ser con la capacidad de sentir placer o bienestar tiene interés por vivir. Por lo tanto, al margen de que respetemos el interés que los animales tienen por no sufrir, su utilización como recursos en casos como, por ejemplo, la cría para su conversión en comida frustra por completo su interés por vivir, y esto resulta inaceptable.

¿No se ha utilizado desde siempre a los animales? ¿No es algo ya tradicional?

Que algo se haya hecho durante mucho tiempo o que sea ya tradicional no lo convierte en aceptable. Tenemos muchos ejemplos de esto. En nuestra sociedad, a menudo se considera que las mujeres deben ser las responsables de las tareas domésticas. En ciertas partes del planeta se se practica la mutilación genital a las niñas según una tradición muy arraigada, y en muchos otros lugares se considera a las mujeres propiedad de sus padres o maridos. La esclavitud y el racismo entre los humanos siguen siendo aceptados en distintos lugares. El argumento de que “se ha hecho así desde siempre” nunca puede servir para justificar lo que de otro modo resultaría inaceptable.

Creo que la comparación que hacéis entre humanos y animales es insultante. ¿De veras creéis que deberíamos tener en cuenta igual a los animales que a la gente?

En lo que a las capacidades que manifiestan se refiere, algunos seres humanos poseen aptitudes semejantes a las de algunos animales no humanos. Por ejemplo, la capacidad de razonar de un niño pequeño se asemeja en grado a la de muchos animales no humanos. En el caso de humanos adultos cabe decir lo mismo, hay algunas semejanzas significativas con otros animales. Sin embargo, lo fundamental es que todos los seres que pueden sufrir y disfrutar han de ser tenidos en cuenta, y en esta capacidad los humanos coincidimos con los demás animales.
Con todo, lo que esta pregunta revela son ciertos prejuicios hacia los animales no humanos. Se considera algo negativo “ser un animal”y por ello hay quien encuentra ofensiva cualquier asociación al respecto (¡a pesar del hecho de que los humanos somos también animales!). En el lenguaje cotidiano se utilizan varias expresiones que reflejan tal actitud: nombres de animales como “burro”, “cerdo” o “rata” se utilizan como insultos. De manera también peyorativa, se utiliza “gallina” para llamar alguien cobarde con intención ofensiva, y para hablar de “crueldad” se emplean palabras como “brutalidad” y “bestialidad”, derivadas de bruto y bestia, que son a su vez formas despectivas de referirse a los animales.
Del mismo modo, muchos hombres encuentran ofensivo que se les compare con una mujer, y expresiones como “llorar como una mujer” son todavía comunes. En muchos lugares, por desgracia, se utiliza “gitano” a modo de insulto. Sin embargo, esto no quiere decir de ninguna manera que aquéllos que son objeto de tales comparaciones – burros, gallinas, mujeres, personas con cierto color de piel, etc. – sean inferiores. Por el contrario, el empleo de un lenguaje ofensivo, como en el caso de las expresiones mencionadas, sólo ejemplifica la clase de prejuicios existentes hacia ciertos individuos – humanos y no humanos–.
Ser humano no significa ser “mejor” que otro animal, únicamente implica ser diferente en algunos aspectos (y semejante en otros), del mismo modo en que ser una vaca es diferente en algunos aspectos de ser una oveja.

¿No sería mejor centrarnos en terminar con prácticas como las corridas de toros (sobre las que la gente está más concienciada) que con el consumo de productos animales?

Cada año mueren en todo el mundo varias decenas de miles de animales en corridas de toros. Sin embargo, son miles de millones los que mueren para acabar siendo utilizados para la producción de alimentos. La diferencia es abrumadora: la práctica humana que de forma directa implica mayor sufrimiento y muerte para los animales es, sin lugar a dudas, la de su uso culinario. De esta manera, si lo que perseguimos es reducir realmente la enorme cantidad de daño y muerte derivada del uso de los animales, debemos hacer mayor hincapié en cuestionar esta actividad.
Por otra parte, es cierto que el consumo de animales como comida se encuentra mucho más arraigado que las corridas de toros, las peleas de gallos y otras prácticas semejantes. Y precisamente por ello, si el fin que buscamos es cuestionar de raíz la discriminación que sufren los animales no humanos, es a esto a lo que debemos apuntar. Muchos de quienes critican las corridas de toros lo hacen por la excesiva “crueldad” de esta práctica, no porque realmente consideren que los animales han de ser respetados. Ahora bien, muy poca gente, una vez ha tomado la decisión de abandonar el consumo de carne por respeto a los animales, continúa apoyando las corridas de toros.
Finalmente, si por miedo al rechazo o a las dificultades optamos por guardar silencio ante la utilización de los animales a gran escala y denunciamos sólo las prácticas minoritarias y secundarias, el día de mañana el avance habrá sido mínimo. ¿Por qué? Porque la idea de que los animales merecen respeto continuará resultando nueva e incluso chocante, como lo es hoy para mucha gente. Por eso es necesario comenzar a exponerla y difundirla ya, en este mismo momento, pues sólo así podrá ser aceptada.

derechos de los animales

¿Creéis que todo ser vivo ha de tener derechos? Si es así, también los microorganismos, las plantas o los hongos habrán de tenerlos.

avispaA la hora de que se nos reconozcan derechos legales, lo relevante no es ser un ser vivo, sino tener la posibilidad de experimentar sufrimiento y bienestar. La vida de un ser que siente tiene valor por la posibilidad de tener experiencias positivas que implica. Por eso la muerte es algo malo para el individuo que muere, no porque suponga un malestar una vez muerto (dado que una vez que morimos ya no sufrimos ni experimentamos nada) sino porque supone una privación, porque nos impide vivir aquellas experiencias que podríamos haber tenido de continuar con vida.
Hoy en día, tanto en el ámbito médico como en el legal se considera que alguien muere cuando entra en estado de muerte cerebral. Sin embargo, en rigor, el resto del organismo sigue vivo (y podría mantenerse con vida artificialmente conectándolo a una serie de máquinas). No obstante se da por muerto al sujeto en cuestión porque jamás volverá a recuperar la consciencia: su cuerpo, aunque vivo, no es consciente de lo que le ocurre, no puede tener experiencias. El sujeto que vivía en tal cuerpo ha dejado de existir.
Es necesario que seamos seres que podemos poseer experiencias para que nuestra muerte nos afecte, esto es, para que nuestra vida tenga valor de por sí. Por esta razón, se puede afirmar que los animales (aquéllos con la capacidad de tener experiencias positivas y negativas, no seres como esponjas o protozoos, que son clasificados biológicamente como animales, pero que ni siquiera tienen sistema nervioso) deben tener derecho a la vida; pero no un virus, una planta o alguien en estado de muerte cerebral, porque, pese a ser organismos vivos, no tienen intereses propios.

¿Qué es lo que diferencia al movimiento por los derechos de los animales del movimiento por el bienestar animal?

 tiburónEl movimiento por el bienestar animal acepta la idea de que los animales pueden ser usados como recursos, siempre y cuando se les inflija el menor sufrimiento posible. El movimiento por el bienestar animal es especista, pues acepta que se infravaloren o ignoren los intereses de los animales no humanos cuando hay intereses humanos de por medio. En la práctica, persigue medidas que regulen el modo en que se trata a los animales, como por ejemplo, exigir jaulas más espaciosas, que el transporte a los mataderos no exceda un cierto número de horas y que se aturda de forma más efectiva los animales antes de matarlos.
En contraposición, el movimiento por los derechos de los animales defiende la idea de que los animales poseen intereses importantes que deberían ser respetados y protegidos por derechos legales. A nivel práctico, tiene como objetivo el abandono paulatino del uso de los animales, de forma que cada vez menos animales tengan que sufrir y morir por ser utilizados para la alimentación, vestimenta, experimentación o entretenimiento. Persigue la abolición total del uso de animales. La esclavitud de seres humanos no debería regularse sino abolirse. Lo mismo debería ocurrir con la esclavitud de los animales no humanos. Todos los seres que poseen la capacidad de experimentar sufrimiento y bienestar tienen intereses propios y, por lo tanto, deberían estar amparados por la ley.

¿Qué es el especismo?

El especismo, término acuñado hace unos 30 años, es la discriminación moral en función de la especie. Es especista aquel que infravalora los intereses legítimos de un ser por el mero hecho de no pertenecer a una determinada especie. Ésta es una actitud arbitraria e injustificable.
Del mismo modo en que sucede con el racismo y el sexismo, el especismo implica no considerar plenamente los intereses de otros individuos por no formar parte de un determinado grupo (no tener el mismo color de piel, o pertenecer a otro sexo o especie). Resulta obvio que estas características resultan moralmente irrelevantes. El grado de inteligencia tampoco es una razón para discriminar a nadie –cuando sufrimos, el hecho de que dominemos el álgebra no nos supondrá un gran alivio, ni es tampoco necesario que sepamos escribir poesía para poder pasarlo bien. La capacidad para experimentar sufrimiento y bienestar es lo único que importa a la hora de tomar la decisión de reconocer los intereses de otros.

Al criar animales para la alimentación les hacemos un favor, pues de otra forma no existirían.

hospital veterinario coslada¿Justificaríamos la cría de niños para nuestro uso y beneficio personal (lo que significaría su esclavitud) sólo porque no existirían de otra forma? El acto de traer a alguien al mundo no nos convierte en su propietario, y no puede constituir una justificación para no mostrarle la consideración y el respeto que se merece.
Animales como los crustáceos o los moluscos, ¿tienen sistema nervioso?
Algunos sí, otros, como el zooplancton, no. Al igual que otros animales (como aves, peces, mamíferos, anfibios o reptiles, entre otros), algunos moluscos, (como pulpos, calamares o caracoles, por ejemplo) y crustáceos (como cangrejos , gambas, camarones, langostas, etc.) tienen un sistema nervioso que se extiende por todo su cuerpo (poseyendo ganglios viscerales, pedios y cerebroides). La posesión de un sistema nervioso es la base para poder sufrir y disfrutar, y, de acuerdo con los conocimientos científicos actuales, parece poco razonable creer que estos seres son criaturas insensibles.
Al decir que las capacidades intelectuales de los niños pequeños o de alguna gente con discapacidades mentales coinciden con las que poseen los animales estáis degradando a estos seres humanos.
¡Es precisamente al contrario! En realidad, son aquéllos que afirman que para recibir un trato igualitario es necesario poseer determinadas capacidades intelectuales quienes están despreciando, y muy gravemente, a todos los seres humanos que carecen de éstas, al privarlos de consideración moral con su argumento. Los que discriminan moralmente a los animales debido a sus capacidades intelectuales defienden una posición que discrimina también implícitamente a muchos seres humanos, aunque ésta no fuese su intención original.
La posesión de derechos no debe depender de la posesión de ciertas capacidades cognitivas. Quienes defienden el especismo apelando a la inteligencia o a capacidades relacionadas con ésta insultan y discriminan a los discapacitados o a los niños, al igual que lo hacen con los animales no humanos.

¿Si hay animales que se comen a otros animales, por qué no habríamos de hacerlo nosotros?

Muchos animales no humanos hacen cosas que no aceptaríamos si viniesen de un humano. Por ejemplo, a veces los leones macho se comen a las crías de sus rivales o muchos cocodrilos se comen a otros cocodrilos más jóvenes y, sin embargo, nadie defiende que estaría bien que nosotros hiciésemos lo mismo. Desde el momento en que podemos reflexionar sobre lo justo o injusto de nuestras acciones, tenemos deberes y somos responsables de nuestros actos. Por lo tanto, podemos optar por no comernos a los demás (ya que comer animales claramente conlleva causarles un perjuicio al negarles el derecho a vivir). Por otra parte, aquéllos que no pueden reflexionar sobre sus acciones no pueden tener deberes.
Con todo, el hecho de que tengamos deberes hacia los demás no implica, por supuesto, que nuestros intereses sean más importantes que los de otros: las responsabilidades y derechos de cada individuo van en función de sus capacidades. Un ser humano con ciertas discapacidades mentales, un bebé o un animal no humano no son capaces de entender qué significa tener un deber, pero pueden sufrir un daño y tienen un interés en que esto no ocurra. Cualquiera que tenga intereses debería poseer derechos que los protejan, y cualquiera que pueda reflexionar sobre las consecuencias de sus actos tiene responsabilidades.

En este mundo se utiliza a los animales de forma masiva y general, así son las cosas y es imposible cambiarlas.

sapoLo mismo podría haberse afirmado en su momento sobre la negación del derecho al voto de las mujeres, el feudalismo o la esclavitud humana institucionalizada, por dar sólo algunos ejemplos. A lo largo de la historia la mentalidad y la situación social van variando y, generación tras generación, circunstancias y estructuras que parecían en su momento inamovibles han ido, sin embargo, desapareciendo con el tiempo. Evidentemente, este es un proceso que, aunque a todos nos gustaría que se diese con rapidez, tiene lugar poco a poco. No obstante ése es precisamente el motivo por el que debemos comenzar desde ya mismo a reivindicar los derechos que también los animales no humanos deben tener.
De acuerdo, quien discrimina a los animales incurre en una actitud especista; pero entonces, ¿no es también especista quien establece una discriminación entre animales no humanos de diferentes especies?
Efectivamente. Dar mayor importancia a los intereses de un determinado animal simplemente por el hecho de que sea miembro de una determinada especie es algo éticamente injustificable, sea cual sea el caso. Si un simio o un perro tienen un determinado interés equivalente al de un pez, un ave o un cerdo, no hay razón para dar prioridad a uno de ellos. Supone una discriminación arbitraria, un acto que resulta tan injustificable como aquellas distinciones especistas en las que los beneficiados somos los humanos.

Si todos nos hiciéramos vegetarianos, ¿no sería necesario cultivar muchas más tierras, de manera que no habría ni sitio ni comida no sólo para nosotros, sino tampoco para los animales no humanos?

¡Es justo al revés! Los animales que son criados para el consumo (que son literalmente producidos, si no, no existirían) han de ser alimentados. Y la cantidad de comida necesaria para alimentar a un animal que luego se usará como alimento para humanos es mucho mayor que la que necesitaríamos nosotros mismos si nos alimentásemos directamente de vegetales. Se necesitan más de ocho kilos de pienso para hacer que un ternero pueda engordar alrededor de un kilo. Un terreno dedicado al cultivo de vegetales llega a producir hasta quince veces la cantidad de proteínas que se obtendría si se dedicase a pastos o al cultivo de pienso para la cría de ganado. De esta forma, es la cría de animales lo que provoca que haya que cultivar más tierra, algo que además supone la deforestación de enormes extensiones de tierra virgen y la muerte de aquellos otros animales que vivían en ella.

Bueno, tal vez es cierto que no deberíamos agredir a los animales. Sin embargo, toda la vida he comido y utilizado productos animales. Pensar en dejarlo se me hace muy duro…

culebraEs normal que cuando hemos seguido un determinado modo de vida durante mucho tiempo nos parezca difícil transformarlo para adoptar otra clase de hábitos. A veces es fácil sentirse sobrecogido por dificultades de este tipo y es tentador mirar hacia otro lado e ignorar la realidad. Sin embargo, realmente sólo hace falta un poco de fuerza de voluntad al principio para que luego nos resulte sencillo y normal prescindir del uso de animales. Dar los pasos necesarios para abandonar el consumo de animales es algo que parece más difícil de lo que en realidad es. Una vez comiences a informarte, descubrirás que el vegetarianismo ofrece una enorme variedad de platos que tal vez no conocías hasta entonces. Incluso si tienes problemas para dejar ciertos alimentos, hay, para quienes comienzan un cambio en su alimentación como éste, productos sustitutivos que imitan el sabor y la textura de los productos animales y que resultan de ayuda para algunas personas a la hora de cambiar de dieta (hamburguesas o salchichas vegetales, yogures de soja, patés sin animales…). Del mismo modo, hay infinidad de prendas de vestir (y calzado) que no están confeccionadas con partes de animales. Observa las etiquetas y comprobarás el amplísimo abanico de opciones que existe. Por los derechos de los animales

Declaración universal de los derechos de los animales